Padre
Si no me hubiera visto sólo en tu espejo, si no hubiera llenado tus ojos ciegos con mi imagen siempre fallida, si no me hubiera convencido tan tempranamente - desde antes de nacer- que estaba destinada al fracaso, tal vez habría podido pertenecer, habitar estas cuatro paredes, sentir que vivo en esta ciudad, que algo me ata a este país.
Si no me hubiera quedado en la oscuridad contigo, tal vez -sólo tal vez- no habría sido para siempre la extranjera, la que está sentada en la orilla de la última silla, en el canto del mundo, mirando a través de las vitrinas y las ventanas las vidas de otros, sus amores verdaderos, sus amores.
Si no me hubiera quedado en la oscuridad contigo, tal vez -sólo tal vez- no habría sido para siempre la extranjera, la que está sentada en la orilla de la última silla, en el canto del mundo, mirando a través de las vitrinas y las ventanas las vidas de otros, sus amores verdaderos, sus amores.
Si alguna vez hubiera podido salir de ti, tal vez habría sentido la juventud, la belleza, eso que dicen, la lozanía, la alegría de ser joven. Quizás me hubieran besado mas veces, me hubieran abrazado.
Pero no. Nunca pude salir de tus ojos hueros, nunca salí de tus gritos, nunca pude arrancar de tu crueldad. Me escabullo en el artificio doloroso de la risa, para que no me vean otros ojos, vacíos como los tuyos, para que no me toquen el alma. Tuve un padre sí y me conformé con sus silencios que expandían mi incertidumbre, con los gritos que divulgaban mi desastre. Me conformé con las omisiones y quise creer que me querías, aunque nunca me lo dijiste.
Nunca me amaste padre, nunca me besaste los ojos, nunca me cubriste cuando tuve frío.
Nunca, nunca, tuviste piedad de mi sufrimiento.
Nunca, nunca, tuviste piedad de mi sufrimiento.
Y ahora, hace tanto que todo es así y todavía me pregunto que hubiera ocurrido si hubiera salido de ahí, si hubiera corrido a salvarme, si no hubiera habido tanto sacrificio. Quizás –sólo quizás- entonces conocería el amor.




Siempre me ha conmovido lo que escribes. Esto del padre en especial siento como si fuera yo. Un abrazo!