Guardaba el libro de recetas. Miraba hacia la ventana. Se secaba las manos con el delantal. Se limpiaba la cara y soplaba el pelo revuelto que le caía sobre los ojos. Pensaba de nuevo en él. Imaginaba un encuentro furtivo. Recitaba en su mente palabras subidas de tono. Recordaba el sonido de su voz. Bajaba la vista. Apoyaba las manos en el mesón. Sentía su respiración. Soplaba de nuevo el mechón que insistía en caer sobre la comisura derecha de sus labios. Se enderezaba de nuevo. Se planchaba el delantal sobre las piernas. Sentía un calor inexplicable en el cuerpo, un hormigueo entre las piernas. Se sentaba en el borde de la silla. Imaginaba un restaurante, la luz tenue, la mirada clavada en su boca. Se volvía a levantar. Tomaba el aparato telefónico y tecleaba un mensaje estúpido. Miraba a la ventana de nuevo. Respiraba arrepentida. Volvía a pensar. Tecleaba y chequeaba que el mensaje siguiera estúpidamente ahí. Dejaba el teléfono a un lado. Tomaba una pila de platos. Lavaba uno a uno con agua helada. Enfriaba el deseo de su cuerpo sobre el suyo, de una buena vez.




Ce commentaire a été supprimé par l'auteur.
de una buena vez...